Comunicar para triunfar

Para alcanzar el triunfo debemos hacer pleno uso de ese potencial humano que es la capacidad comunicativa. El aprovechamiento de este valioso potencial recurso, incide de manera decisiva en nuestro futuro. La comunicación es determinante en la relación con nuestra pareja, hijos y en ámbito social en el que interactuemos.

Todo lo que somos, lo debemos a la comunicación. Desde las primeras palabras en nuestro hogar, la formación en la escuela, lo que aprendemos en nuestras relaciones con la gente, las lecciones de vida, lo que vemos y oímos a través de la radio, la televisión, medios impresos,

Internet, el contacto visual, auditivo, el comportamiento corporal, los sentimientos, la expresión verbal, la lectura, la escritura.

La buena comunicación es lo que realmente nos permite analizar, reflexionar, criticar, interpretar, argumentar y proponer.

La capacidad comunicativa es el factor número uno en el éxito de toda persona.

El acelerado desarrollo, el avance científico, tecnológico, la integración mundial y la efectividad en todos los procesos han dependido también de los procesos comunicativos. Si la comunicación fue el primer proceso que cambió al ser humano hace millones de años, hoy lo sigue haciendo a través de sus diferentes modalidades transformando al mundo haciéndolo cada vez más ágil.

La clave del aprendizaje sobre la vida y la posibilidad de conocernos depende de la relación comunicación.

Es imposible, comunicarnos con todas las personas de la misma forma, no podemos pretender esto.

Cada persona tiene su propio mapa del mundo, así como su propia interpretación, de los significados de las palabras, más allá del sentido gramatical. Pero además no podemos desconocer que el lenguaje corporal, la gesticulación, y el tono de voz son determinantes.

No cabe duda que los ruidos comunicativos existen y que no es lo mismo un discurso bien estructurado, que expresado ordenadamente y con la voz adecuada, que otro lleno de imprecisiones. En la comunicación, el lenguaje no verbal, también juega un papel fundamental. La habilidad está en saber leer mentalmente, todo aquello que no emplea palabras, pero que habla muy fuerte. Se trata de los comportamientos, la postura, el tono de la voz, las miradas, el estado de ánimo y otras expresiones a las que me referiré en detalle, en otros escritos de esta publicación.

Una persona comunica todo el tiempo, inclusive cuando no habla

Las relaciones que cada uno logre tener, marcará, en gran medida, los aciertos o fracasos, tanto laborales como en todos los ámbitos de nuestra vida.

Cuando se dirija a las personas sea muy claro y preciso para evitar que alguna de sus palabras sea malinterpretada.

Comuníquese respetuosa y amablemente ante sus compañeros.

Cuide la forma de mirar a la persona, no se distraiga cuando esté sosteniendo una conversación porque dará la sensación de que no le interesa nada de lo que le están diciendo.

No se alegre de las adversidades de la gente.

Mantenga la prudencia cuando el ambiente esté tenso, no opine, manténgase en una posición neutral.

Maneje bien el tono de la voz, no grite ni responda en tono fuerte o airado.

No lleve sus problemas personales al trabajo.

No muestre enojo, ni rencor hacia las personas.

No imponga su pensamiento.

Escuche al que le está hablando y hasta que no termine completamente lo que le quiere decir, no se anticipe a pensar algo que no le ha dicho.

No piensen por el otro, pregunten si hay dudas y luego hable para remediar y no para agravar.

Está comprobado que las actitudes hablan más que las palabras, por eso, tenga en cuenta de no hacer nada que moleste a los demás.

Ofrezca disculpas cuando se equivoque.

Cuando haya divergencias o diferencias muy marcadas entre alguno de sus compañeros, busque puntos en común y de acercamiento, que eso ayudará a mejorar las relaciones.

Ayude a solucionar los problemas, sea solidarios y coopere.

Tenga una actitud positiva y emprendedora, no se deje vencer por las cosas superficiales, ni siquiera por las complicadas.

Sea sencillo y humilde. La arrogancia mata las relaciones.

Reconozca las capacidades de la gente.

Sepa escuchar cuidadosamente para que no tergiversar.

Hulla del egoísmo y de la envidia.

Admita sus errores, si quiere verdaderamente aprender.

Hay que reconocer y destacar a las personas con mejores ideas que las nuestras.

Actúe con la razón y no con el deseo.

Aprenda a adaptarse a los cambios y deje atrás los métodos tradicionales.

No haga caso a los rumores o comentarios malintencionados.

Sea muy objetivo, equitativo y sincero.

Sepa ponerse en el papel del otro.

Ayude a sus compañeros a lograr sus metas y objetivos.

Háblele con un buen tono a las personas. Deje el sarcasmo y el tono burlón que eso afecta las relaciones.

Incentive a las personas con un detalle.

Sea ejemplar, honesto y transparente. Los valores humanos valen más que todas las riquezas económicas y que los títulos profesionales.

Procure tener buenas amistades.

Venza la timidez, es una recomendación para superar las barreras del dialogo y para evitar que lo tilden de orgulloso.

Nunca le pongas límite a tus capacidades, tú puedes lograr lo que te propongas, aún pareciendo imposibles de realizar.

 

 

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