Ruta por los castillos españoles

España tiene multitud de lugares curiosos, culturales y espectaculares que merece la pena descubrir.

En algunos casos, sólo podremos ver pequeños restos que nos invitan a imaginar cómo serían en sus tiempos de mayor esplendor. En otros, nos encontraremos con edificios rehabilitados gracias a las labores de restauración. No obstante, todos ellos son parte del legado histórico que dejaron los diversos pueblos que habitaron la península a lo largo de los siglos.

Alhambra

Este complejo palaciego, que a punto estuvo de convertirse en una de las Nuevas 7 Maravillas del Mundo, alojaba al monarca y a la corte del Reino nazarí de Granada. Posteriormente en 1492, con la conquista de Granada por los Reyes Católicos, la Alhambra pasa a ser palacio real.

Pero si el exterior es espectacular, el interior y la decoración merecen la pena ser descubiertas. El conjunto de la Alhambra y el Generalife de Granada ha sido declarado por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Castillo Templario de Ponferrada

En su origen fue un castillo celta. Hoy se conoce como castillo templario, porque en 1211 Alfonso IX, tras hacer las paces con la Orden del Temple les donó la villa de Ponferrada. Con la persecución mundial de éstos, el castillo pasó por diversas manos, asaltos y conflictos hasta llegar a los Reyes Católicos.

En 1924 se le concedió el rango de Monumento Nacional. En la actualidad diversas labores de restauración y rehabilitación del castillo lo convierten en un atractivo turístico y cultural.

Castillo Nuevo de Manzanares el Real

También es conocido como Castillo de Los Mendoza. Sus obras comenzaron en 1475 sobre una ermita románico-mudéjar y hoy es uno de los castillos mejor conservados de la Comunidad de Madrid. La imagen de este castillo es posiblemente la más utilizada para encarnar el perfil popular de la fortificación medieval española.

Alcázar de Segovia

Construido entre los siglos XII y XVI, fue numerosas veces restaurado y ampliado, posiblemente desde Alfonso X hasta Felipe II. Se convirtió en una de las residencias favoritas de los Reyes de Castilla, en especial de Alfonso X. La fortaleza sirvió posteriormente como prisión de Estado hasta que en 1762 Carlos II fundó en Segovia el Real Colegio de Artillería que tuvo su sede en el alcázar.

Tras un incendio, algunas salas de su interior fueron restauradas. En 1931 fue declarado monumento histórico artístico.

Palacio de La Aljafería

Construido en la segunda mitad del siglo XI por iniciativa de Al-Muqtadir como residencia de los reyes hudíes de Saraqusta. Este palacio de recreo refleja el esplendor alcanzado por el reino taifa en el periodo de su máximo apogeo político y cultural. Es el único testimonio conservado de un gran edificio de la arquitectura islámica hispana de la época de las Taifas y se le debe incluir en la tríada de la arquitectura hispano-musulmana.

Castillo de Castro Urdiales

En 1814, cuando las tropas francesas pretendieron invadir la península y toda ella se levantó contra las tropas napoleónicas, el castillo de Castro Urdiales sirvió de refugio y salida para muchos de sus habitantes que partieron de estas costas para adentrarse en el mar en busca de lugares ajenos a los enfrentamientos.

Es una sólida fortaleza en la que destacan las torres circulares y el faro para guiar a las embarcaciones.

Castillo de Montjuic

Es una antigua fortaleza que actualmente funciona como museo militar. Está asentado sobre el solar de la antigua torre del Farrell que a su vez lo estaba sobre el castell del Port erigido en 1022.

Este castillo tiene un profundo valor simbólico político y social entre los catalanes, sobre todo por los bombardeos constantes a la ciudad del Barcelona de Espartero y el general Prim, y por haber sido prisión y lugar de fusilamiento después de la Guerra Civil.

Alcázar de Toledo

Es una fortificación sobre rocas, ubicada en la parte más alta de Toledo, que domina toda la ciudad.

En el siglo III fue un palacio romano. Fue restaurado durante el mandato de Alfonso VI y Alfonso X y modificado en 1535, bajo el mandato de Carlos I de España y V de Alemania, que utilizó el Alcázar en múltiples ocasiones como residencia Oficial de los Reyes de España. Durante la Guerra Civil fue utilizado como punto defensivo y de resistencia de la Guardia civil y destruido totalmente por las tropas leales a la II República. Posteriormente fue reedificado y actualmente alberga la Biblioteca de Castilla-La Mancha y el Museo del Ejército.

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