La rotura de un faro en mi coche

Es posible que la mala suerte nos siga a todas partes, a unos más que a otros eso seguro, suelen decir que hay gente que nace con estrella y otros estrellados, a estos últimos es a los que les suele pasar de todo. Hay días en las que es mejor desde luego no levantarse, porque te das cuenta que empezando porque cuando vas a desayunar lo primero que te ocurre es que se te cae la tostada por el lado de la mermelada, y a continuación te echas una mancha de café, es aquí donde te das cuenta que la cosa no ha empezado bien y que preludias que no mejore. La verdad es que cuando son cosas así minuciosas y puntuales te dan rabia, pero no tanta como al darte cuenta cuando vas a coger el coche que los vándalos por la noche han hecho de las suyas, tener un coche en la calle implica correr ese riesgo, pero creo que nadie nos damos cuenta hasta que nos pasa.

Hay diferentes cosas que este tipo de gente suele hacer, unos se llevan directamente el retrovisor, parece que lo necesitan para un coche igual, otros directamente te lo rayan, esos son los que tienen algo contra ti y en vez de decírtelo lo pagan directamente con el coche, otros pinchan las ruedas, oye que gracia cuando llegas tarde a trabajar y te das cuenta que tienes una rueda pinchada. Hay otros que se dedican a romper los faros, una pieza también valiosa que hace que tengas que cambiar en muchos casos todo el mecanismo, en la mayoría de los coches son de plástico, pero todavía quedan de cristal que son más fáciles de romper.

Claro los puñeteros saben que eso no lo cubre el seguro, así que imaginaos el cuerpecillo que se os pone, cuando masticando todavía la tostada que ha dado contra el suelo, te das cuenta que el faro de tu coche lo han hecho añicos, mucha gracia la verdad es que no tiene. Pedir presupuesto es una pérdida de tiempo, sobre todo si no tienes mucho presupuesto, así que lo que te queda al final es recurrir a un sitio como tudesguace un lugar en el que se consigue un faro de desguace con muchísima facilidad, al final te das cuenta que la mala suerte no es tan mala y que siempre al cerrarse una puerta se abre una ventana.

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