Termómetro de bebé

Uno de los elementos que no te puede faltar en tu botiquín para tu hijo es el termómetro. La fiebre es un síntoma que inquieta mucho a los padres sobre todo a los padres primerizos.

Existen muchos tipos de termómetros en el mercado y cada uno funciona de una forma diferente. Lo primero que tienes que saber es que los termómetros de mercurio de toda la vida están totalmente desaconsejados en bebés ya que se pueden romper.

Los termómetros digitales son los más prácticos y baratos. No contienen mercurio y son bastante precisos y rápidos.

En 20 segundos aproximadamente tendrás la temperatura exacta. La pantalla digital hace que su lectura sea muy fácil. La forma más normal de tomar este tipo de temperatura es poniéndolo debajo de la axila. La otra forma de medirlo es por la temperatura rectal que es más exacto pero más incomodo para el niño.

El termómetro de oído

Estos termómetros se utilizan mucho en los hospitales. Son termómetros digitales diseñados para acoplarse al oído. Son muy cómodos , rápidos y seguros pero el inconveniente es que nos son muy intuitivos de utilizar. Una vez le coges el truco ya es fácil pero al principio cuesta un poco. Tiene capuchones desechables que se van cambiando.

Los termómetros frontales

Son muy cómodos pero muy sensibles a las temperaturas externas. Disponen de un sensor de infrarrojos que captan la temperatura . Son muy cómodos ya que la el niño puede estar dormido mientras le tomas la temperatura y no le molesta nada. Si vas a utilizar este tipo de termómetro asegúrate que la temperatura ambiental no sea extrema.

Los chupetes termómetros

Este tipo de termómetros son muy cómodos ya que el bebé lo acepta muy bien pero no tan precisos como los demás. Si lo que quieres saber es si el bebé tiene fiebre o no y si le está subiendo o bajando es muy práctico pero la temperatura final puede variar.

 

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