Cómo escoger baldosas de cerámica para el hogar

La elección de baldosas de cerámica en los hogares es de esas decisiones que logran transformar los espacios cotidianos en rincones donde prima la calidez y la personalidad.

Comienza por cada habitación

Los profesionales de Cerámica para Arquitectura nos recomiendan fijarnos en cómo se vive en cada espacio. Por ejemplo, la cocina es el corazón bullicioso en el hogar, el cual pide baldosas que pueden resistir las salpicaduras de aceite y sillas que se mueven con prisa. Se hace necesario pensar en suelos que sean prácticos y que puedan limpiarse con un simple pase de fregona, los cuales sean resistentes al agua y al roce del día a día. Recuerda que deben ser sencillos de mantener e impecables, pero sin que ello suponga que pierdan el encanto.

En el baño, el vapor suele ser protagonista, lo mejor es buscar superficies que no resbalen cuando los pies mojados pisan con confianza. Las paredes deben reflejar la humedad y ser refugio para mañanas con prisa o baños de relax.

Si vamos al salón, lo mejor es utilizar baldosas que sean amplias y que logren unificar el espacio, de tal forma que los muebles y los cojines brillen. Cada habitación tiene sus necesidades; solo es cuestión de escuchar con tranquilidad y elegir en consecuencia.

 El color y su importante papel

Los tonos lo cambian todo, como el sol que entra por la ventana. En este sentido, las baldosas claras, los blancos suaves o colores crema luminosos hacen que los espacios de pequeño tamaño nos parezcan que tienen mayor amplitud, de tal forma que reflejen la luz natural que tanto abunda en nuestro país. Los colores tierra, como los grises suaves o terracotas cálidos, son ideales para esos salones en los que la familia se reúne al caer el sol. Si te gusta la vitalidad, aquí el color azul o el verde suave son perfectos para esas zonas de paso que puedan fluir con alegría. Lo mejor es probar muestras en casa con la luz habitual que tienes. De esta forma puedes ver cómo respiran en el día a día y se evitan sorpresas cuando te toque instalarlas.

Tamaños

El formato es fundamental. Las piezas grandes logran unificar los rincones de mayor amplitud, de tal manera que se reducen las juntas visibles que en ocasiones consiguen robar el protagonismo. Son ideales para los salones modernos o las cocinas abiertas. Los formatos medianos o hidráulicos le dan carácter a los baños y a las cocinas rústicas, de tal forma que se crean patrones que consiguen alegrar sin agobios.

En el caso de los suelos, los hay rectangulares alargados que imitan la madera natural y que traen calidez sin necesidad de tener los cuidados que son necesarios con la madera viva. En las paredes, los azulejos tipo metro consiguen evocar las clásicas tabernas con encanto. Aquí lo mejor es elegir dependiendo del tamaño que tenga la habitación: serán pequeños para evocar detalles más íntimos y grandes para mayor libertad.

Utiliza texturas que inviten al tacto

Las baldosas brillantes y lisas reflejan la luz en las cocinas modernas, son fáciles de limpiar y radiantes bajo los focos. Las mates o satinadas dan una calidez que hace que sean perfectas para salones en los que no se desean reflejos innecesarios. Si utilizas relieves sutiles, como texturas piedra u ondas leves, se añade profundidad sin atrapar el polvo, lo que es ideal para esas entradas que sufren a los zapatos de calle. En los baños, las superficies antideslizantes rugosas dan seguridad si hay humedad, pero al mismo tiempo son suaves al tacto seco. No dejes de pasar los dedos por las muestras para que te ayude a decidir.

Durabilidad clave

Lo mejor es que busques baldosas que envejezcan con gracia, como los buenos vinos. Las cocinas y zonas húmedas es mejor que se llenen de unas que tengan gran calidad y puedan resistir las manchas y el desgaste del día a día. Hay que pensar en los próximos años y no es gastar por gastar; al final inviertes en tranquilidad, puesto que es mejor saber que el suelo va a ser duradero y no vas a tener que estar padeciendo cambios en los próximos años. Lo barato sale caro, que se suele decir.

Mantenimiento liviano

La vida en el día a día es más fluida cuando las baldosas perdonan los errores. Lo mejor es optar por unas que sean lisas para las fregonas rápidas en las cocinas. En los salones, opta por mates que oculten el polvo ligero. Evita los relieves profundos en los que se cuele la suciedad y no olvides que siempre son mejores las texturas en las que un paño humedecido pueda devolverlas a la vida.

Si vamos a los baños, las piezas esmaltadas que repelan la cal o el jabón son eficaces y permiten que se mantenga la frescura utilizando un limpiador suave.

En los exteriores o terrazas, las baldosas porosas deberán drenar la lluvia sin encharcar.

La armonía es fundamental

No olvides visualizar el conjunto. Las baldosas claras consiguen realzar los muebles que están hechos de madera oscura, de tal forma que se crea un contraste acogedor. Lo mejor que puedes hacer es probar muestras junto a los textiles que tengas. Así ves si fluye o choca. Las paredes pintadas en tonos afines lo que hacen es amplificar la belleza. No satures con demasiados colores fuertes. Al final, la armonía nace del equilibrio.

Un presupuesto ideal que no limite

Cuando hablamos del presupuesto, estamos ante un tema complicado. Lo ideal es calcular todo con la debida serenidad, puesto que las baldosas de buena calidad al final merecen la pena, pero eso sí, deben tener en cuenta el precio por metro, la colocación de las mismas por personas expertas marca la diferencia.

Siempre que sea posible, compra packs con descuento en ferreterías locales o en las grandes superficies. No debes escatimar en calidad por ahorrar unos euros, ya que una baldosa de calidad puede durarte varias décadas, por lo que puedes amortizar cada euro que gastes.

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